Murales en ENDA

Estimados lectores del blog de Bolivia:

Al día siguiente de haber conocido a los empleados y a las niñas de ENDA, por la mañana temprano pusimos rumbo a El Alto. Allí íbamos a pasar el próximo día y medio decorando los dos centros terapéuticos de ENDA junto a las niñas. El punto de encuentro era el centro «Minka», donde nos recibieron calurosamente la directora de ENDA Patricia Beltrán y su equipo de 12 miembros. El día comenzó con una presentación sobre el trabajo de ENDA en El Alto, que nuestro grupo recordará durante mucho tiempo, ya que Patricia nos contó, entre otros, que casi 2500 menores de edad viven en la calles en El Alto, de los cuales el 37% son mujeres. Una cifra que aumenta año tras año. Desde 1988 la organización se ocupa de niñas de entre 6 y 18 años que viven en la calle o que sufren violencia sexual. «El 23% de menores son víctimas de violencia sexual, aunque solo en un 0,5 % de los casos se consigue una sentencia», continúa Patricia. En los centros de ENDA reciben atención psicológica profesional, apoyo escolar o una oportunidad formativa. Por ejemplo, pueden aprender confección en el taller propio de la organización y fabricar tanto prendas como accesorios. En la panadería que hay en el sótano de la casa, las niñas preparan galletas de almendra para una empresa de galletas boliviana. Aquí aprenden todo lo necesario sobre fabricación, obtienen experiencia laboral y reciben un sueldo, lo cual les ayuda a integrarse después con más facilidad en el mundo laboral. Además, el equipo de ENDA realiza un trabajo preventivo y colabora con las escuelas locales, donde realiza, por ejemplo, campañas de sensibilización y talleres. Después de la presentación tuvimos ocasión de visitar las estancias del centro, lo que nos permitió ver un poco del día a día de las niñas.

Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA

 

Tras la visita guiada nos pusimos rápidamente manos a la obra. Nos dividimos en tres grupos: dos decorarían los patios y diferentes instalaciones de los dos centros terapéuticos y, mientras tanto, el tercero se ocuparía de poner al día el patio de una guardería cercana. Antes de comenzar, jugamos un poco con las niñas y bailamos al ritmo de música boliviana. «Fue una forma divertida y natural de conocer un poco mejor a las niñas antes de ponernos a trabajar juntos», explicó Ramon.

Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA

 

Tanto nosotros como las niñas de ENDA habíamos pensado ya con antelación diversos motivos para decorar las paredes de los patios interiores. Nuestros diseños debían tender puentes entre Suiza y Bolivia. Los motivos de las niñas se habían escogido ya varias semanas antes a través de un concurso de dibujo. Además, había que repintar las líneas desdibujadas de los campos de juego del patio y pintar otras para más juegos. La labor conjunta con las niñas fue perfecta, ya que eran muy aplicadas, creativas y disfrutaban trabajando. Hay algo que sabemos perfectamente en español desde entonces: los colores.

Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA

 

El día y medio se pasó volando. A pesar del frío y de los 4100 m de altura sobre el nivel del mar (lo que hacía mella en nosotros), pudimos acabar casi todas nuestras obras. Cuando nos fuimos de ENDA sobre a las 13:30, los patios interiores lucían así:

Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA
Wandmalerei bei ENDA

 

 

 

Nos despedimos con pesar de las niñas de ENDA y pusimos rumbo al último punto del programa de nuestro viaje. En nuestra siguiente entrada del blog descubrirán por qué este resultó muy interesante, sobre todo, para los aprendices del área técnica.

Más fotos de los dos días con ENDA encontrarán en la galería de fotos.

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